El sonido de esta banda, que toma su nombre del único desierto de Estonia —el arenal de Kaibaldi—, explora los límites entre el blues, el rock, el western y el country.
Un sonido de guitarra desértico y singular contribuye a crear una atmósfera cinematográfica en la música, salpicada de matices sonoros ligeramente ensoñadores de los años 70.
El peculiar timbre de la cantante Liisi transmite al oyente letras bien pensadas, para que cada uno pueda crear su propia historia a partir de ellas en su mente. Las canciones de Kaibald nacen en Hiiiumaa, donde el bosque, el viento y el silencio dan espacio para que las historias cobren vida.
Kaibald ha actuado tanto en escenarios pequeños como grandes, pero además de las actuaciones, los miembros de la banda disfrutan mucho del minucioso proceso de creación de sus canciones y de la colaboración con el galardonado mezclador, masterizador y técnico de grabación Peeter Salmelaga.